Artana

Artana es diversidad en todos los sentidos. Las rocas que forman su territorio, grises calizas y rojas areniscas, luchan entre ellas por imponer sus colores y los de la vegetación que las cubre. Los densos bosques de pinos y alcornoques saludan, desde su verde y rojo reino, a las carrascas y pinos blancos que recuperan el espacio perdido durante siglos de cultivo. Los orgullosos naranjales dejan paso, desde la Plana a la Sierra, a majestuosos algarrobos y centenarios olivos que han visto pasar buena parte de los acontecimientos vividos por las diferentes civilizaciones que poblaron estas tierras.

Habitantes neolíticos, íberos y romano trabajaron duro para dominar la naturaleza de Espadán, pero fueron los musulmanes –moriscos después- que aquí vivieron durante 900 años, los que sin duda lo consiguieron. El perfecto aprovechamiento del agua de la Sierra fue su mejor legado: balsas, azudes, pozos, aljibes, molinos… Y fuentes, muchas fuentes se extienden por el término, la más famosa de las cuales es la de Baldriana, envasada con el nombre de Orotana. La gente del pueblo bebe de ella igual que recorre las antiguas callejuelas: pausadamente, saboreando gota a gota el legado cultural de sus antepasados, sabiéndose la puerta de acceso a un mundo de naturaleza salvaje y dilatada historia como en el Parque Natural de la Sierra de Espadán.

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Les penyes altes

Este es el paraje más impresionante de cuantos se pueden visitar en Artana y, sin duda, uno de los puntos geológicos más destacados de la Sierra de Espadán. Se trata de unas inmensas formaciones de roca arenisca que, con su característico color rojizo, se elevan sobre altísimos acantilados cuya presencia, sobresaliendo de la rambla de Artana, quita la respiración a quienes los contemplan. Les Penyes Altes constituyen, además, un paraje con una gran diversidad de plantas y animales y, a la vez, influido por la actividad humana desde tiempos inmemoriales.

La Iglesia San Juan Bautista y Museo Parroquial

Fue edificada a finales del siglo XIX. Todo el templo, culminado en bóveda de crucería, está sobriamente decorado con estucos dorados que repiten motivos florales. Destacan una capilla barroca  con interesantes inscripciones exteriores, cabezas de querubines de principios del siglo XX, atractivos lienzos de los siglos XVII, XVIII y XIX, así como una escultura de un Cristo crucificado de Vicente Castell. Como dato interesante, el Museo Parroquial alberga una lápida musulmana que se encontraba en la misma iglesia, con una inscripción árabe que reza “Esta piedra la alzó el valeroso Alí Zobei. Dios es Alá y Mahoma su profeta”.

La ermita de Santa Cristina

Este popular paraje se trata de un gran espacio compuesto por una ermita de principios del S.XVIII dedicada a Santa Cristina –patrona de la localidad-, una hospedería (hoy en día convertida en restaurante), un  antiguo olivar monumental, una verde rambla y una fuente que ha regado las huertas desde, parece ser, los tiempos de los íbero-romanos y a  la cual los musulmanes supieron sacar el máximo rendimiento con el mismo fin. Los alcornocales que rodean al paraje y la frondosa vegetación de la rambla que los atraviesa acaban de dotar al conjunto de una natural y la frondosa vegetación de la rambla que los atraviesa acaban de dotar al conjunto de una natural armonía única en todo el término.

Minas de la Font de Ferro y Museo de la Minería

Es el espacio minero más extenso de la Comunidad Valenciana, con casi 5700 metros de cavidades subterráneas. Fue explotado para la producción de hierro desde tiempos de los romanos hasta mediados del siglo XX. Fue entonces cuando vivió su época de máximo esplendor, cerrando en 1963. En dos de sus 9 bocaminas extienden varios paneles que nos explican desde los orígenes de la explotación hasta su influencia en la sociedad artanense del siglo XX, pasando a las herramientas utilizadas, planos de las actividades, etc. En el casco urbano podréis visitar el centro de Interpretación de la Minería.

El Castillo

Los y las visitantes más valientes pueden emular a los antiguos reconquistadores cristianos en su lucha contra los aguerridos defensores musulmanes subiendo por las cuestas que preceden a la antigua fortaleza medieval –pero de ancestral origen romano o, incluso, anterior – de Artana. Se puede acceder al Castillo a través de la ruta señalizada por las lomas de la montaña. Restos de torres, aljibes, fosos y murallas nos esperan junto con unas impresionantes vistas del valle, del pueblo y de la Sierra de Espadán que nos hacen entender la estratégica situación de este antiguo enclave defensivo.

El Calvario

Desde el barrio del Pardinal, de tortuosas callejas y el más antiguo del pueblo, se puede subir hasta la Via Crucis que conduce, entre altos y viejos cipreses y por sus diferentes estaciones, a la ermita del Cristo del Calvario que es, a la vez, la estación número XII. La imagen que alberga esta pequeña ermita de blancas paredes es muy querida por la población de Artana. De hecho, una de las procesiones más multitudinarias del año se celebra aquí el primer domingo después de Pascua, cuando el Cristo del Calvario se traslada al pueblo para ser devuelto, después, a su tranquila ermita.

La Cova del tronc

Es la cavidad natural con mayor desarrollo de Artana. Los fenómenos de disolución de la roca caliza han generado, durante siglos, esta galería subterránea que llega a alcanzar 67 metros de profundidad y más de 450 kilómetros de recorrido. Como muchas otras cuevas del Maditerráneo, donde naturaleza y cultura se dan la mano, fue utilizada como corral y, hoy en día, alberga una importante colonia de murciélagos. Como colofón, las vistas de la Plana desde el mirador son impresionantes.

Los Olivos monumentales

Artana es conocida por muchas cosas, pero destaca principalmente por la enorme calidad  del aceite de oliva que produce. El oro líquido artanense tiene, además, una larguísima historia que contar, que se refleja perfectamente en la edad y en el porte de varias decenas de olivos monumentales esparcidos por todos los secanos del término municipal. Son monumentos vivos, algunos superan los 1000 años de edad, y únicos en el mundo. Cada cual con su particular silueta que ha visto pasar muchos de los grandes acontecimientos de nuestra Historia, siguen dando su mejor fruto.

El Casco urbano

El núcleo antiguo de Artana bien merece una tranquila visita. De claro trazado musulmán, con estrechas callejuelas que giran y se retuercen desde la iglesia hacia la parte alte, los diferentes barrios van mostrando sus encantos: antiguas casas de paredes encaladas y ventanas en azulete, calles empedraras y frescas fuentes y, los más curioso, infinidad de coloridas capelletes de azulejos sobre las paredes, repartidas por todos lados y delicadas a diferentes santos y vírgenes que son, al final, los más vigilantes patronos de la villa. Destacan también varias casas de estilo modernista popular, algunas muy dignas de ver.

Horno de Cal

La cal era un elemento indispensable en todas las casas hasta hace tan solo algunas generaciones. En todas había en un rincón un recipiente con cal. En la producción tradicional de cal salían a participar 3 personas: una sacaba y transportaba la piedra de cal – de la zona de Xautena; otra recolectaba la leña de los alrededores del horno, y la tercera era el calcinero, el que ponía en marcha el horno y cocía las piedras

Birdwatching en Artana

En Artana hay un gran número de especies de aves debido a su variedad de ambientes, como las huertas históricas y su ancestral sistema de riego, los cultivos de secano (algarrobos, almendros y olivos, algunos de ellos milenarios), las masas boscosas de la Sierra de Espadán con alcornoques, pino rodeno y blanco, y una amplia cohorte de arbustos. Los cortados de roca silícea de las Peñas Altas, lugar predilecto para las rapaces, son un hito geológico sin igual en territorio valenciano. En medio de ese mosaico tan diverso, podréis descubrir especies de unos y otros ambientes.