Almenara

Almenara amanece todos los días con el recuerdo que, a través de los siglos, han dejado diferentes civilizaciones; prueba de ello es su centro histórico, antaño amurallado, el castillo que aún vigila la villa desde su privilegiada ubicación casi inaccesible, pero también otros lugares de singular belleza como “els Estanys” o la tranquila playa que se extiende a lo largo de tres kilómetros de costa, la playa de Casablanca.

Si bien el topónimo actual de la población es de origen árabe (la atalaya) existen vestigios de las civilizaciones íbera y romana con yacimientos arqueológicos cómo “Abric dels Cinc”, “Punt del Cid”, “Casablanca”, “La Corona” y la “Muntanya Blanca” con una serie de estructuras arquitectónicas identificadas con un Templo de Venus y con unos mausoleos.

En el año 1238, el rey Jaime I sitió Almenara dado que se trataba de un lugar considerado estratégico para la conquista de Valencia. Después de la conquista cristiana, Almenara pasó a ser patrimonio real, pero en 1292 Jaume II la vendió, junto con La Llosa, Quart y Chilches, y se creó la Baronía de Almenara. Posteriormente, esta baronía pasaría a ser condado de Almenara.

En 1521 tuvo lugar la que se conoce como la “Batalla de Almenara”, que significó la primera derrota sufrida por los agermanados y la pérdida de control de las comarcas castelloneneses.

En el siglo XVI la ciudad fue fortificada. Actualmente, el recinto amurallado está restaurado, aunque solamente quedan dos de las seis torres iniciales. El centro urbano está presidido por la iglesia de los Santos Juanes, del siglo XVIII.

En el siglo XX, Almenara destaca por su papel estratégico durante la Guerra Civil y por la creación de la “Línea XYZ” que discurría desde Santa Cruz de Moya (Cuenca) hasta La Llosa (Castellón), siendo la franja más fortificada de la Batalla de Levante y el escenario de las principales batallas que tenían como objetivo frenar al avance franquista hacia Valencia. 

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Castillo de Almenara

Alzado sobre vestigios grecoromanos, el Castillo de Almenara es un complejo defensivo de gran tamaño en el que destacan dos torres, “Bivalcadim” y “Bergamuza”, situadas a ambos lados del cuerpo central y que son conocidas popularmente como “L’Agüelet” y “L’Agüeleta”.

Su importancia estratégica radicaba en su situación, a medio camino entre la llanura litoral de Castellón y Valencia y el corredor natural que conducía hacia Aragón, hecho que aprovechó Jaume I para reconquistar el castillo al alcaide almorávide de Játiva, quien se encontraba refugiado en él y, desde allí, lanzar a sus tropas hacia la reconquista de la ciudad de Valencia.

El castillo es visitable y actualmente conserva parte del recinto exterior con defensas dispuestas escalonadamente y fuertes muros de contención de la plataforma principal.

Murallas

El casco urbano de Almenara formaba un rectángulo perfectamente construido, el cual, en la segunda mitad del siglo, XVI fue cercado por un muro de 1.5 metros de espesor y 5 metros de altura diseñado por el arquitecto Mosén Miquel de Santander y que se mantuvo hasta finales del siglo XVIII.

En la actualidad se conservan restos de dos de las seis torres que protegían las murallas y, del resto del recinto amurallado, se conservan tramos de lienzos de muro en la calle Cisterna, en interiores de algunas casas, y en la calle Molino.

Iglesia parroquial de los Santos Juanes

El edificio actual se eleva sobre los restos del que fuera el antiguo templo del pueblo, construído en 1528, pero su perímetro es mayor, abarcando también parte de la superficie en donde se levantaban la llamada Plaza Vella, el pozo público (que databa de 1532, y para dejar constancia de la existencia de los restos del mismo se colocó una inscripción, en latín, en uno de los muros laterales del templo, la cual reza: ” H I C A L T V S P V T E V S S V P E T R A C L A V D I T V R I S T A”, “Bajo esta piedra se cierra un alto pozo”), el horno de la villa, la antigua Casa Consistorial, e incluso la cárcel. El antiguo pozo público, que era de piedra tallada, se salvó colocando dos fuertes arcos de ladrillo, sobre los cuales descansa el muro, quedando la mitad externa del pozo en la calle, mientras que la otra mitad es la base izquierda del arco que soporta el corazón.

De esta forma el templo se alza aislado de otras construcciones. La construcción del actual templo se inició el 15 de agosto de 1721, finalizó el 21 de septiembre de 1737, día en que se llevó a cabo la bendición del templo.

El templo presenta una torre campanario rematada con una Cruz bola. La bola es de madera forrada de hierro (obra de un carpintero de Sagunto, Antonio Peña), mientras que la cruz, de hierro también, (obra del cerrajero de Almenara Pedro Ferrer), tiene en su interior reliquias de diversos santos. El peso de la cruz es de unos 171 kilos. El campanario, en su interior, alberga cuatro campanas: San Juan Evangelista (la de mayor tamaño), Santa María (la mediana), Santa Bárbara (la pequeña) y San José (el simbolet). Todas ellas se bendijeron el 19 de agosto de 1735.

Se trata de un templo de orden compuesto de considerables dimensiones (25,80 metros de longitud, 20 metros de ancho y 25 metros de alto), con fachada de sillares, adornada con mármol azul. Presenta dos puertas de acceso: una, la principal, por la Plaza de la Iglesia; otra, lateral, por la calle de los Santos Juanes.

Estanys d'Almenara

Al este de la población, de camino a la playa entre campos de cultivo, encontramos “Els Estanys d’Almenara”, un humedal de alto valor ecológico.

Esta zona forma parte del antiguo y extenso humedal que recorría las costas valencianas.

Se trata de tres lagunas de agua dulce de considerables dimensiones enclavadas en la Marjal de Almenara. El agua transparente y limpia brota de forma natural en el Ullal de Cavanilles proveniente de la Sierra de Espadán, haciendo que el agua se mantenga durante todo el año.

Els Estanys sirven de refugio a aves como la garza real, el ánade real, la cigüeñuela, el martinet y un sinfín de aves que hacen su parada aquí durante la migración. Hay que destacar la importancia de la vida bajo el agua con especies como la anguila, el galápago leproso, el “petxinot” o el samaruc que han podido resistir el paso de los siglos.

Encontramos en el entorno vegetación típica de Marjal como: La ruda de Marjal, el lirio amarillo y la retama tintorera, entre otras.

Cruz Gotiga o de Termino

Se encuentra en la Plaza de la Constitución. Sigue el modelo de cruces monumentales representativas de la Edad Media. Hecha de piedra caliza, su base se compone de cuatro filas de piedras y tres soportes circulares donde comienza una columna octogonal de tres secciones. El primer soporte consta de diecisiete piezas, el segundo de once y el tercero de ocho piezas de piedra caliza o roja.

La cruz fue destruida en 1936 y reconstruida posteriormente en 1939 con gres artístico de alto fuego y decorada con colores naturales. El capitel original era un poliedro hexagonal de setenta y cinco centímetros de alto por sesenta de ancho. Como se perdió, en su lugar se colocó una cruz de hierro forjado. También la parte de la columna se disminuyó en treinta y cinco centímetros.

Museo Molí d'Arròs

El Museo del Molí d’Arròs es uno de los emblemas de Almenara, muy ligada con este cereal.

Las tierras de la Marjal d’Almenara, comprendidas entre los términos de Sagunto y Moncofa, propiciaron durante años el cultivo del arroz.

El edificio fue construido en 1753 como almacén de paja y también como alojamiento para las tropas. Más tarde, en 1850, se encuentra documentado como “portazgo”, un lugar donde se recolectaba el derecho de paso.

En 1889, se utilizó también como almacén de naranjas y ya en 1914, el dueño, Antonio Ferrando, obtuvo los permisos para instalar los motores para la producción de arroz, convirtiéndolo en lo que a día de hoy conservamos y podemos visitar.

Centro de interpretaciones de la Linea XYZ

El centro de interpretación de la Línea XYZ pretende, a partir del patrimonio material de la Guerra Civil, introducir al visitante en el conocimiento y percepción histórica del conflicto y,  al mismo tiempo, poner en valor el legado histórico más allá de los documentos escritos y otras fuentes, es decir, a partir de la observación de los restos existentes y de las causas que determinan su existencia.

Paraje Natural del Estanys

centrexyzalmenara@gmail.com

Tel. 620557471

Playa Casablanca

La playa de Casablanca ha sabido combinar tradición y modernidad respetando sus principales características: anchura, tranquilidad y la importancia medioambiental de sus dunas, que cuentan con una protección especial por sus características y que han sido delimitadas y señalizadas.

Una playa con una extensión de 1,5 km de aguas azuladas preparadas para ser disfrutadas tanto en épocas estivales como en temporadas cálidas.

La calidad de las aguas, de sus servicios e instalaciones se refleja en la Bandera Azul que año tras año viene siendo otorgada.

Un lugar perfecto para degustar al aire libre, en terrazas, bares y restaurantes, de la mejor gastronomía y disfrutar de multitud de espacios y actividades de ocio, culturales y deportivas que se realizan durante la época estival.

Una tranquila manera de conocer la Playa de Casablanca es paseando por el “Sendero Azul”, una ruta pensada para disfrutar de un agradable paseo al lado del mar que se inicia en el mirador, pasando por la zona salvaje, cruzando el casco antiguo tradicional marinero con sus pintorescas casas para  finalizar el recorrido en la Microreserva, donde disfrutar de las flora y fauna del lugar, en la que destaca un eucalipto de 120 años de antigüedad.

Lavadero municipal

Casa-Museo de Santa Genoveva Torres

La casa que vio nacer a Santa Genoveva Torres  se ha convertido en Museo, para dar a conocer a los visitantes como era una casa típica valenciana a principios del S.XX.

En ella se recogen todas sus pertenencias, así como utensilios domésticos y agrícolas.

Birdwatching en Almenara

Las lagunas, marjales, turberas y prados de Almenara constituyen un humedal catalogado de gran valor y biodiversidad. Constituyen refugios para aves acuáticas residentes y nidificantes que pasan aquí su periodo de cría en los meses de primavera y verano. Su cercanía a la costa también supone un punto clave para las aves migratorias, que descansan aquí antes o después de cruzar el Mediterráneo en sus largos viajes entre África y Europa.

Además, en Almenara tenemos amplísimas playas de arena con sistemas dunares y una microrreserva de flora, que se conservan en buen estado, y donde se pueden observar multitud de aves marinas de familias muy diversas, adaptadas a la vida en diferentes ecosistemas que son, por desgracia, cada vez más escasos.